Ella me clavó su puñal de recuerdos tan profundo que ya jamás pude despojarme de ellos. La cicatriz que me dejó, aún me marca y lo seguirá haciendo hasta que el último rayo de luz que emita la llama de mi alma se pierda en la infinita existencia del todo.
Sin embargo, en este momento, aún retuerce aquel puñal en mí sin que me dé cuenta, sin saber que sentiré todo el dolor cuando lo retire y se vaya con él. Mientras ese puñal se clava más y más, mientras más penetra en las capas de mi corazón, pareciera que más me alegro de estar con ella, parece un amor masoquista, pero más que eso es un amor ciego, o como algunos dirían, un amor idealizado. No soy capaz de hallarle defecto alguno, me parece perfecta, única, irrepetible. Me siento dichoso estar con una mujer tan buena. Y mientras me maravillo de tenerla a mi lado, me lleno de recuerdos. En cada lugar que frecuento, tengo una experiencia con ella. Y soy feliz. Y quiero pasar más tiempo con ella. Y hacemos más cosas juntos, salimos a más lugares, nos hacemos más regalos y compartimos más amigos. Su presencia ha pasado por toda mi vida. Cada rincón de mi memoria tiene alguna conexión con ella. Y me alegro por eso. Ahora…
- Negro